Domingo, 09 Julio 2017 04:52

Concurso de Memes Historia Guatemala

Concurso de Memes

Historia Guatemala

#HistoriaGT

 

Quien participe en el concurso, acepta los términos y condiciones del documento, teniendo en cuenta que el participante está de acuerdo y es consciente de los compromisos y restricciones que se indican aquí.

 

Requisitos

 

·         Ser fan de la página oficial de Facebook:

 

https://www.facebook.com/HistoriaGuate/

 

·         La participación en el concurso supone la cesión y autorización expresa de todos los derechos de propiedad intelectual sobre el trabajo enviado para el concurso,  sin cargo ni remuneración alguna por éste concepto. Los trabajos son recibidos en la categoría de Derechos abiertos o Creative Commons.

 

·         Se entiende como meme:

 

El término meme de Internet se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión y/o pensamiento humoristíco manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión. Los memes pueden propagarse mediante hipervínculos, foros, imageboards, sitios web y cualquier otro difusor masivo, sobre todo, como lo son hoy en día las redes sociales. El concepto de meme se ha propuesto como un posible mecanismo de evolución cultural. (datos de wikipedia)

 

·         Seguir las instrucciones indicadas en el presente documento.

 

·         Este NO debe ser ni racista, ni sexista. No debe atacar a ningún grupo étnico, minoría y/o religioso.

 

·         Debe cuidar la ortografía, evitar usar extranjerismos y barbarismos. Cuidar el uso del vocabulario.

 

·         Se puede participar con un máximo de dos (2) memes por concursante.

 

 

Mecánica del concurso: 

 

El concurso se desarrollará en dos fases.

1.      Recepción de trabajos.

2.      Votación pública de los memes enviados y publicado en nuestras redes.

3. Se invita a usar el #HistoriaGt para viralizar los memes.

 

Tema:

Historia de Guatemala.

 

Del participante:

 

·         El autor del meme deberá enviar los siguientes datos:

Nombre completo

Número de identificación

Número de teléfono para poder contactarle de ser necesario.

 

·         Enviarlo siguiendo las bases a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Aspectos a calificar del meme por el comité editorial para ser aceptado:

·         Originalidad del meme.

·         Creatividad en el contenido histórico del meme.

·         Originalidad en el texto que presente la situación histórica.

·         Puede utilizar cualquiera de los programas, páginas y/o aplicaciones para generar memes.

·         En el uso de fotografías se debe de contar con el consentimiento expreso del autor para poder ser publicada. Se debe citar al autor de la fotografía.

·         Cuando la imagen no tenga derechos de autor, se debe citar donde está ubicada o de donde se tomo la misma. (esto excluye las imágenes generadas por los programas).

·         Una vez pasado el filtro del comité editorial, se le avisará por vía electrónica la aceptación del meme, este se publicará en la página web y fanpage para someterse a votación.

 

Del comité editorial:

·         Este está conformado por profesionales de la enseñanza de historia, y su fallo será inapelable.

 

Votación:

 

·         Del 24 al 30 de julio de 2017. Se tomará como válidos los votos de los usuarios que sean fans de la página de Facebook.

·         GANA EL QUE MÁS VOTOS VALIDOS OBTENGA.

·         A las 12:00  horas se dará por terminada la votación.

·         Lunes 31 de julio de 2017 se notificara al ganador.

 

Premio:

Libros sobre Historia de Guatemala.

El ganador acepta que se publicará su fotografía en la fanpage recibiendo el premio. 

 

¡Les invitamos a participar!

 

imagen de Rafael Carrera. Museo Nacional de Historia.
Publicado en Artículo

Borrar la memoria y la historia:

el caso de la Fundación de la República de Guatemala

 

En Guatemala no se conmemora la Fundación de la República de Guatemala, hecho acaecido el 21 de marzo de 1847. De igual manera, la mayoría de guatemaltecos ignora que el primer presidente de la República de Guatemala fue Rafael Carrera.

 

Antecedentes

El 22 de noviembre de 1824 quedó constituida la República Federal de Centroamérica. Esta estaba formada por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Juntas formaban un estado federado, con un presidente y un congreso federal, mientras que cada una conservaba un estado con su propio jefe o presidente de Estado. El último presidente federal fue el hondureño Francisco Morazán, en tiempos en que el Jefe del Estado de Guatemala era Mariano Gálvez. El intento por mantener unidad a Centroamérica en un estado federal no fructificó, pues no duró ni siquiera dos décadas. Como bien lo apunta Regina Wagner, “El fin de la Federación empezó cuando cayó el gobierno liberal del doctor Mariano Gálvez el 1º. De febrero de 1838” (WAGNER, 2009, p.10).

 

Luego de la caída de Mariano Gálvez, se produjo un efecto dominó con la separación progresiva de cada uno de los estados federados:

Nicaragua se separó el 30 de abril de 1838, Honduras lo hizo el 28 de octubre de 1838 y Costa Rica, el 14 de noviembre del mismo año. El 1 de febrero de 1839 la Federación Centroamericana quedó disuelta oficialmente. El Salvador no aprobó la separación sino hasta 1841. Literalmente el único Estado sobreviviente de la federación era Guatemala.

 

Cuando Rafael Carrera asumió la presidencia del estado de Guatemala, en 1844 existían las condiciones para crear la República de Guatemala, ya que, ante la disolución de la República Federal, y ante las pocas probabilidades de revivirla, no había más opción que establecer dicha república. Igualmente había presiones externas para tal fundación. Tanto el cónsul general de la Gran Bretaña en Centroamérica, Frederick Chatfield, como Rudolph Klee,  cónsul general para Centroamérica de las Ciudades hanséaticas de Bremen y Hamburgo, y los reinos de Hannover y Prusia,  presionaron para que Guatemala se constituyera como Estado independiente.

 

La Fundación de la República de Guatemala

El 21 de marzo de 1847, el entonces Presidente del Estado de Guatemala, Rafael Carrera, firmó el decreto Número 15, con el que se fundó la República de Guatemala. Un hecho tan relevante en la vida política de un país debería al menos ser recordado. En nuestro país, y a partir del arribo de los gobiernos liberales en 1871, y cuyo poder se extendió hasta 1944, ocurrió todo lo contrario. Los gobiernos liberales y sus intelectuales diseñaron una estrategia para borrar de la memoria aquel hecho ocurrido el 21 de marzo de 1847. Y al parecer la estrategia funcionó perfectamente.

 

En su proyecto de nación, los liberales consideraban que eran ellos los llamados a llevar a Guatemala a la modernidad, al mundo civilizado.  En su proyecto modernizante ocupaba un lugar determinante romper con el modelo que los precedió, es decir con el llamado “Régimen Conservador” (1838 a 1871). Ideólogos liberales como el Doctor Lorenzo Montúfar platearon esa dicotomía conservador-liberal, en la que ser conservador era ser retrógrado, atrasado, mientras que ser liberal era ser moderno, civilizado. A propósito Víctor Hugo Acuña en su trabajo “La historiografía liberal centroamericana: la obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898)” señala lo siguiente:

 

Desde la Independencia, –dice Montúfar– los dos partidos políticos en que ha estado dividido el país, han tenido diferentes denominaciones. Un partido se llamaba servil o moderado, y otro liberal o fiebre. Los serviles no han insistido en Centro-América, como en otros países en que se les llame moderados. Probablemente, ellos comprenden que la historia de Centro-América es un argumento terrible contra tal moderación. Quieren que se les llame conservadores. No en todos los periodos de nuestra historia han podido tener esa denominación. Pudo llamárseles conservadores cuando querían conservar el régimen español y el imperio mexicano; pero no podían llamarse conservadores sino retrógrados y reaccionarios cuando querían destruir la nación y las leyes liberales. Desde el 13 de abril de 1839, los serviles pudieron volverse a llamar conservadores porque se proponían conservar el solio ensangrentado de Rafael Carrera. (Lorenzo Montúfar, citado por Acuña, 2006).

 

Fueron los liberales los encargados de crear el imaginario de nación más exitoso que ha habido en Guatemala. Parte de su éxito fue borrar de la memoria y de la historia al período que consideraban como edad oscura de Guatemala. Si los liberales eran los paladines de la modernidad, era porque habían derrotado al lastre conservador. Y su victoria no fue solo con las armas. La toma de la ciudad de Guatemala, y del poder político aquel 30 de junio de 1871, cuando derrotaron al último gobierno conservador, el de Vicente Cerna, vino acompañada de los esfuerzos por desterrar para siempre al período que ellos mismos bautizaron como Dictadura Conservadora.

 

“El discurso historiográfico desarrollado a partir de 1871 estuvo  vinculado a la construcción del Estado nacional, por lo que la historia y su utilización política pasaron a ocupar un lugar privilegiado.” (Valladares, 1994:105)

 

En ese orden de ideas, los autodenominados liberales, decidieron que en su proyecto de nación tendría más sentido la conmemoración de hechos como la Independencia de Centroamérica del 15 de septiembre de 1821, que el de la Fundación de la República de Guatemala. Estas ideas se trasladaron a la historiografía y a los libros de texto de la época, como el del ya citado Lorenzo Montúfar, “Reseña Histórica de Centro América (1878) o el “Curso de historia de la América Central, desde tiempos primitivos hasta 1914 (José Antonio Villacorta, 1915).  

 

Con el advenimiento del Centenario de la Independencia de Centroamérica, celebrado el 15 de septiembre de 1921, los gobiernos liberales y sus intelectuales le pusieron la guinda al pastel de la conmemoración de este hecho, y a la vez del destierro de la fecha del 21 de marzo de 1847. Ni los gobiernos, ni los docentes, ni los escolares supieron más de la Fundación de la República de Guatemala, ni de su primer presidente, Rafael Carrera. En su lugar se vino, como hasta la fecha, todas esas manifestaciones “cívicas” en torno a la conmemoración de la independencia, como los desfiles escolares, los altares cívicos, y un poco más adelante las antorchas.

 

Igual suerte corrió la figura de Rafael Carrera, borrada de la historia oficial. En todo el país solo un paso a desnivel, en la ciudad capital,  se inauguró con su nombre. En el imaginario sobre Rafael Carrera mucha gente se limita a repetir que era analfabeta y un ignorante  que no podía ni escribir su nombre. En su lugar los gobiernos liberales de la primera mitad del siglo XX  elevaron a Justo Rufino Barrios a la categoría de “El Reformador de Guatemala”. En su nombre de erigieron estatuas, bustos y demás. Escuelas públicas, colegios, colonias y calzadas fueron bautizadas igualmente con su nombre. Su rostro se estampó en el billete de cinco Quetzales.  No hay un personaje laico que haya sido más reproducido en esculturas que él.

 

Por supuesto que en este artículo no pretendemos hacer una apología sobre la figura de Rafael Carrera. Sin embargo sí es importante que, como docentes, podamos explicar cómo es que la historia puede contribuir a exaltar a determinado personaje, y también a desprestigiar e incluso anular lo actuado por ciertos personajes. La historia puede ser utilizada para manipular. Justamente una evidencia palpable de ello es que hoy, tanto la Fundación de la República de Guatemala, como su primer presidente, Rafael Carrera, han sido borrados de la historia y de la memoria.

 

 

 imagenes cortesía del Museo Nacional de Historia tomadas de Wikipedia.

Bibliografía:

Acuña, Víctor Hugo. La historiografía liberal centroamericana: la obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898). Medellín. Revista Historia y Sociedad No.12. 2006

Valladares, Mayra. La enseñanza de la historia y la formación cívica en el sistema educativo formal en Guatemala (1871-1944). Guatemala. Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Escuela de Historia, USAC. Revista Estudios No. 22 1994.

Wagner, Regina. La Independencia y la Fundación de la República de Guatemala en 1847. Revista Momento, Asociación de Investigación y Estudios Sociales. Año 24. No. 5. 2009.

Publicado en Artículo
Domingo, 19 Febrero 2017 22:11

¿Qué fue de Tecum?

 

¿Qué fue de Tecum?

 

 

(Fografìa del autor de la escultura de Tecum Uman que se encuentra en Quetzaltenango de Rodolfo Galeotti Torres)

 

Salvador Montúfar

Profesor de Historia

 

¿Qué fue de Tecum?

Si existe algún personaje polémico en la historia de lo que actualmente ocupa el territorio de Guatemala, ese es Tecum (Umam). Desde que fuera ascendido a la categoría de héroe nacional por decreto legislativo 1344 del 22 de marzo de 1960, hasta no hace mucho tiempo, Tecum fue el protagonista estelar de los libros de texto, de los actos cívicos y de las representaciones teatrales escolares en todo el país. Para recordar su nombre se erigieron imponente imágenes, como la escultura de Roberto González Goyri, que en su momento ocupó un lugar prominente en la finca La Aurora, o el monumento escupido por  Rodolfo Galeotti Torres, ubicado en Quetzaltenango. De igual manera se quiso exaltar el nombre de Tecum de diversas maneras, como  cuando el Banco de Guatemala  (1971) emitió los billetes de cincuenta centavos, con su efigie, o cuando el mismo Nobel de literatura escribió aquel célebre poema cuyos primeros versos son recordados por muchos guatemaltecos:

 

Tecún-Umán, el de las torres verdes, 

el de las altas torres verdes, verdes, 

el de las torres verdes, verdes, verdes, 

y en fila india indios, indios, indios 

incontables como cien mil zompopos: 

(Fragmento del poema de Miguel Ángel Asturias, Tecún Umán)

 

En las décadas de 1970 y 1980 era frecuente que cientos de escolares se hicieran presentes frente al monumento de Tecum Umam, ubicado en la finca La Aurora, para rendirle honores en su día, el 20 de febrero. Hoy, como es notorio, el monumento en mención está en franco deterioro y abandono, y virtualmente invisible por la construcción del paso a desnivel que curiosamente lleva su nombre.

 

Lejos quedaron los días cuando el propio ejército nacional proclamó a los cuatro vientos que el primer líder militar que defendió a Guatemala había sido Tecum Umam.

 

Henchidas de nacionalismo, hasta las propias élites del país se enorgullecían de tener como héroe nacional a Tecum Umam. ¿Y por qué no? Era el héroe indígena perfecto: el ingenuo, el poco inteligente, el derrotado… Y es que eso de pensar que matar al caballo, era lo mismo que matar jinete… Un héroe indígena vencido era más conveniente que un líder indígena en rebelión permanente, como fue el caso del gobernante kaqchikel Kaji’ Imox, quien se alzó con sus huestes durante toda una década (1527-1540) en contra de la dominación española.

 

En ese imaginario criollista, tan profundamente arraigado en nuestro país, y a tono con el culto al “indio muerto”, contar con un héroe vencido, como Tecum Umam, resultó muy cómodo. Es la misma idea que se trasluce en el hecho de “sentirse orgullosos por nuestro pasado maya (Tikal, etc. )”, mientras que a la vez se manifiesta un actitud racista y discriminadora frente a los mayas contemporáneos.

 

Una comisión de notables, integrados  por  la Honorable Sociedad de Geografía e Historia, y a petición del Comité Pro Exaltación del Héroe Tecún Umán y del propio Congreso de la República, rindió dictamen favorable con respecto a la idoneidad de Tecum Umam, como el paladín del Ejército de la República. Nadie pensó en Kaji’ Imox, como el héroe nacional, dado que era preferible un héroe indígena vencido, que un ejemplo de lucha y rebelión. Al mismo tiempo, instituir a Tecum Umam como héroe nacional, legitimaba, según la perspectiva criollista, a su verdadero héroe. Pedro de Alvarado, el vencedor.

 

Y a pesar de todo la leyenda persiste. Desde 1960 no ha habido ninguna generación de escolares que no haya sido cautivada por aquella escena épica en la que Tecum Umam, oh egregio héroe nacional, se enfrentara al mismísimo Pedro de Alvarado y cayera en combate. La visualización del quetzal revoloteando el cadáver de Tecum Umam y posándose en él, para luego teñir de rojo su pecho forma parte de ese imaginario.

 

Desde hace unas tres décadas, muchos historiadores han venido cuestionando la historicidad de Tecum Umam. Incluso hay quienes han llegado a negar rotundamente su existencia, como el caso del investigador Guillermo Paz Cárcamo, en cuyo libro “La máscara de Tekum”, se explica que en esencia, Tecúm Uman, “es un personaje que históricamente nunca existió”. (Paz Cárcamo, 2006:95). Paz Cárcamo explica que probablemente la invención del personaje Tecum Umam se debió a la creación del Baile de la conquista.

 

Las narraciones fantásticas delas crónicas indígenas sobre el personaje de Tecum también han contribuido a cuestionar la historicidad de este personaje:

 

[…]Y el capitán Tecum, ante que salir de su pueblo delante de los casiques muertos su valor y su ánimo: y luego se puso alas [f. 4r] con que de volaba y por dos los brazos y piernas venía lleno de plumería y traía puesta una corona y en los pechos traía una esmeralda muy grande que parecía espejo, y otra traya en la frente y otra en la espalda. Venía muy galán; el cual capitán volaba como águila: era gran principal y gran naual. […] (Flores, 2015: 49)

 

Igualmente ha llamado la atención de los historiadores el hecho de que Pedro de Alvarado, en su carta de Relación, dirigida a Hernán Cortés, y fechada el 11 de abril de 1524, solo se limitara a hacer una mención marginal con respecto a Tecum:

 

[…]y después que me rehice con los de caballo, do vuelta sobre ellos, y aquí se hizo un alcance y castigo muy grande, en esta murió uno de los cuatro Señores de esta Ciudad de Vilatan, que venía por Capitán General de toda la tierra[…] (http://pueblosoriginarios.com/textos/alvarado/abril_11.html)

 

Uno de los objetivos de esta carta de relación era, en esencia, exponer las dificultades que encontró Pedro de Alvarado al dirigir las compañas de “conquista” contra los señoríos del actual altiplano guatemalteco, específicamente contra el reino kíche’. Paralelamente Alvarado quería dejar plasmados sus logros militares, y lo bien que había hecho el trabajo encomendado por Cortés, ya que al hacerlo, podía garantizarse futuros privilegios, como tierras, mano de obra indígena, riqueza y poder. Llama la atención de que a pesar de ello, Alvarado en ningún momento narrara combate alguno sostenido cuerpo a cuerpo contra ningún guerrero k’iche’. Es de suponer que de haberse producido el legendario combate, Alvarado no hubiera desaprovechado la oportunidad de llenarse de gloria al relatar un episodio tan brillante y tan conveniente para sus intereses.

 

Por su parte, Ruud van Akkeren, en su libro “La visión indígena de la conquista”, y luego de un concienzudo análisis de fuentes de la época, como el Título K’oyoi” y el “Título de la Casa Ixquín-Nehabib, Señora del Territorio de Otzoyá y el Título de Totonicapán, entre otros, afirma que sí existió un capitán k’iche’ llamado simplemente Tecum (pero no Umam), ya que este último sería una corrupción de una frase en la que se menciona a “tecum umam rey k’iche´don K’iq’ab’, o sea  Tecum nieto del rey k’iche´don K’iq’ab’, como lo encontramos en el Título K’oyoi”. (Van Akkeren 2007:71).

 

Como dice Ruud van Akkeren, hay que tomar en cuenta que la fuente histórica más cercana en el tiempo a los hechos acaecidos en torno a las batallas entre kíches y castellanos, en febrero de 1524, es justamente esta Carta de Relación de Alvarado. Las crónicas indígenas que se refieren a estos sucesos son muy posteriores; y es que estas crónicas indígenas de mediados del siglo XVI, y específicamente, el Título K’oyoi fueron los primeros documentos que pudieron servir a la construcción de la leyenda. Estas primeras versiones fueron recogidas por obras posteriores, como la Recordación Florida, de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. Posteriormente otros autores la siguieron registrando en sus obras, como Domingo Juarros y José Milla.  Así sucesivamente el relato llegó a los libros de texto de primaria y básicos del siglo XX, como también lo afirma Van Akkeren.

 

Durante la décadas de 1970 y 1980 fueron célebres los libros de texto de primaria, como los de Oscar de León Palacios, y de secundaria, como los de Esther de Castañeda, que pintaban la leyenda de Tecum Uman, como un hecho histórico.

 

Parece que, paralelamente a la retirada de circulación del billete de cincuenta centavos, y su sustitución por la moneda del mismo valor en 1998, y al hecho de que la crítica sobre la historicidad de Tecum, se ha venido desdibujando el rol que tuvo en su momento este personaje en el imaginario criollista de nación. Mientras tanto, los docentes, en general, se decantan por dos posturas:

 

1) Ignorar al personaje.

 

2) Continuar con la leyenda. 

 

En HISTORIAGT, consideramos que hay que proponer una tercera vía, es decir, ubicar al personaje Tecum, en su contexto histórico, a la vez de criticar el modelo criollista que creó al héroe nacional. Igualmente es importante rescatar el rol que históricamente desempeñaron otros líderes indígenas, como Kaji’ Imox, héroe de la resistencia kaqchikel frente a la dominación hispana.

 

En síntesis:

 

1)    Tecum fue un personaje histórico, y fue efectivamente un capitán del ejército k’che’, que enfrentó a las huestes de Pedro de Alvarado en febrero de 1524.

 

2)    La ortografía correcta del nombre del personaje estudiado, de acuerdo con las crónicas indígenas del siglo XVI es Tecum, y no Tecún. El “Umam” es un agregado erróneo, por lo que el nombre del capitán k’iché debería ser registrado simplemente como Tecum.

 

3)    Es muy probable que Tecum haya sido justamente el capitán k’iche’ que murió en combate, según lo relata Alvarado.

 

4)    El combate cuerpo a cuerpo entre Tecum y Pedro de Alvarado no fue relatado por este, pero sí por ciertas crónicas indígenas. La leyenda parte de estas crónicas, específicamente del Título k’oyoi.

 

5)    Si la idea es recuperar la memoria de la resistencia de los pueblos originarios ante la invasión española, existen otros ejemplos, como el de kaji’ Imox.

 

 

 

Bibliografía General

 

·         Paz Cárcamo. La máscara de Tekum. Guatemala: Editorial Cholsamaj, 2006

 

·         Van Akkeren, Ruud. La visión indígena de la conquista. Guatemala: Serviprensa, 2007.

 

·         Flores, a. Rafael. El título de la casa Ixquin-Nehaib, un documento maya colonial, en Diacronías, Revista de divulgación histórica  #14, México, 2015.

 

 

 

 

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